Reflexiones diarias sobre argumentos de espiritualidad y vida carmelitana, con incursiones en el mundo del arte y de la cultura

sábado, 15 de enero de 2022

Las bodas de Caná (y 3). Anuncio de la eucaristía y del banquete escatológico


El icono de hoy es semejante a los de ayer y anteayer, aunque desplaza a los esposos a la parte superior izquierda, añade los invitados a la derecha y un músico con el arpa en la parte inferior derecha. Nos sirve para introducir la tercera y última entrada sobre las bodas de Caná, en la que veremos que son un anuncio de la eucaristía.

Jesús comienza su vida pública participando en un banquete de bodas. Ya hemos visto que los profetas presentaban a Dios y a su mesías como un esposo, que quiere tener una relación de amor con su pueblo, muchas veces personificado en Jerusalén o Sión.

Durante su vida pública, fueron muy comunes los banquetes en los que participó con pecadores. Las alianzas antiguas se sellaban con un banquete y Jesús quiere hacer partícipes de la salvación también a los que se encuentran lejos, a los "excluidos", porque él "vino a buscar y salvar lo que estaba perdido" (Lc 19,10).

En Caná se anuncia el verdadero banquete, en el que Cristo no transformará el agua en vino, sino el vino en su propia sangre. La Iglesia esposa, admirada, agradece a su Esposo que haya guardado el buen vino de su amor para el final (cf. Jn 2,10), para este tiempo nuevo que se ha inaugurado con su venida. El buen vino que, más tarde, brotará del costado de Cristo y se dará a la esposa como bebida espiritual.

En cada eucaristía se celebran las bodas del Cordero, verdadero anticipo de aquel banquete celestial, tantas veces anunciado por los profetas y por el mismo Cristo. Los que beben del cáliz de la salvación, que contiene el vino sagrado que es la Sangre de Cristo, se embriagan de su amor, que les capacita para hacer obras de vida eterna.

El agua transformada en vino anuncia la eucaristía. El banquete de bodas al inicio de la vida pública de Jesús anuncia el banquete de las bodas del Cordero, al final de los tiempos. 

Como vimos ayer, la referencia a la "hora" de Jesús anuncia la cruz y la presencia de María en estos dos momentos tan significativos, en los que Jesús se dirige a ella llamándola "mujer", anuncia el cumplimiento de las promesas de redención realizadas por Dios a los primeros padres.

Como vemos, ninguna palabra, ningún gesto es casual en esta narración. Todas estas cosas hay que tenerlas en cuenta si queremos comprender el mensaje que el evangelista quiere transmitirnos con su relato. Así, las bodas de Caná son una clave de interpretación de toda la vida pública de Jesús y de su identidad.

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